Un ladrillo es un ladrillo, se mire como se mire y se ponga el discurso que se le quiera poner. Ahora si nos queremos ir por los cerros de Úbeda y montarnos una paranoia, para soltar discursos. Entonces el arte estaría, en el que crea el discurso desde algo tan básico y precario. Claro entonces no estaríamos hablando de arte, si no de la argumentación.
Un ladrillo es un ladrillo, se mire como se mire y se ponga el discurso que se le quiera poner. Ahora si nos queremos ir por los cerros de Úbeda y montarnos una paranoia, para soltar discursos. Entonces el arte estaría, en el que crea el discurso desde algo tan básico y precario. Claro entonces no estaríamos hablando de arte, si no de la argumentación.
ResponderEliminarPues sólo faltaría lanzar el ladrillo, ¿no? En el principio, según Goethe, fue la acción. Y al final también, claro. Una tira preciosa, por cierto.
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